Hélène Breebaart: de París a Obarrio

Por Álvaro Ordas
Estudiante de Mercadeo y Comunicación de la moda

Esta exitosa diseñadora cautivó mi atención al leer una reseña sobre su asentamiento en Panamá para explorar el istmo y explotar sus habilidades en la moda.

Nuestra conversación empieza luego de una pregunta sencilla que le hice y dio paso a una conversación de toda la tarde que nos llevó a un viaje por el tiempo: ¿Quién es Hélène Breebaart? 

Con brazos abiertos la recibe el istmo. Esa tierra cosmopolita, en la década de los 70 que cautivó su mirada y en donde empezaría su historia de vida junto a quien se convertiría, apresuradamente en su esposo. Más adelante combinaría su pasión por la moda y el arte. Esta es la historia de Hélène Breebaart como la diseñadora más influyente en Panamá.

Fue a eso de las 10 am cuando escuché el sonido tan esperado de teléfono, una llamada entrante. Al tomarlo, me di cuenta era un número desconocido por lo que pude asumir que era de las oficinas de Breebaart. Al contestar aquella llamada, una voz tenue y con acento francés me saluda por mi nombre, “Bonjour, Alvaro…”. Su saludo fue tan alegre y enérgico como quien saluda a un mejor amigo después de tanto tiempo. Su amabilidad y delicadeza ya la podía sentir desde el teléfono, aquella conversación no fue más que la introducción de quién es Hélène Breebaart fuera de todo su negocio.

Obarrio

Las indígenas guna hacen parte del corazón de la marca Breebaart

Entre el bullicio de los hoteles de la zona y el área bancaria, justo en el corazón de Obarrio se encuentra ubicada su residencia/taller que te lleva directamente a París. Al llegar mi primer contacto visual, fue con una de sus contribuyentes gunas quien con toda la amabilidad me recibe con un gran abrazo y me indica que Hélène está por salir.

Su casa, con mas de 40 años, refleja modernidad y estilo al mismo tiempo. Sus retratos, sus productos mostrados en vitrina y una pila de álbumes de recuerdos fue lo que llamó mi atención al entrar. Su recibimiento fue muy ameno, un doble beso en las mejillas como costumbre de los parisinos y un abrazo fuerte como dos amigos que tenían tiempo sin verse.

Su primer gesto fue invitarme a su sala de invitados en donde me tenía servida comida típica de Francia y como sorpresa, un exquisito licor hecho por ella misma quien, entre dientes, me conto los secretos de este y cómo estaba hecho a base de piña que es receta propia de la familia.

Paris

Hélène fue introducida al arte por su abuela quien la solía llevar a pintar atardeceres en una finca al norte de París.

Hélène nace en París, Francia, en 1940. Justo en medio de una época revolucionaria en Europa, empieza a florecer aquella mente maestra, en el seno de una familia judío-francesa. Estudió Historia del Arte en la Ecole du Louvre. Simultáneamente tomó clases de pintura en la Académie Julian de París. También cursó estudios en la Escuela de Secretariado Gerencial, Palm Beach, Florida, EE. UU.

Ya en la década de los 60s, a su regreso a París, inició su vida profesional trabajando como compradora de artículos de lujo para almacenes exclusivos. Este primer empleo la puso en contacto con las compañías más prestigiosas del mundo, como Henri Bendel, Bergdorf Goodman, Isetan, y con diseñadores como Geoffrey Beene y el creador de zapatos Herbert Levine.

Más adelante en esa década, su vida se encontró en la cúspide cuando la Casa Dior la contrató para lanzar su nueva línea de cosméticos en el continente americano y en los Puertos Libres del Caribe. Esta nueva experiencia le permitió conocer el “Nuevo Mundo” en casi su totalidad, lo que enriqueció aún más sus fuentes de inspiración artística.

Colón

Alrededor del 1965, la Zona Libre gozaba de gran reconocimiento al ser el primer centro de contenedores en toda América Latina y al ser uno de los puertos libres en la zona. Era allí donde convergían distribuidoras multinacionales, exportadoras y demás. Era la parada obligatoria de cualquier empresario que hacia su recorrido por América. Para Hélène , esta era una de las suyas representando a la empresa para la que ofrecía servicios, ya que esta empezaba a expandirse alrededor de América Latina. Es en ese lugar donde no solamente se enamoró del istmo, sino también donde sus ojos inocentes vieron a un hombre de una manera totalmente distinta. “Jan, así se llamaba, un hombre holandés altísimo y con ojos hermosos, allí le conocí.” Expresó Hélène durante nuestra conversación.

Fue en Colón, en la década del 70 donde inician aquella historia, su primera impresión de esa cotidianidad panameña estuvo llena de incertidumbre: ¿A qué se dedicaría ella ahora? Y es que, Hélène dejó toda su vida, que comprendía el sueño americano por empezar de cero una vida con quien conquistó su corazón. De algo ella estaba segura, su pasión por el arte y la moda jamás iba a morir pues con esto creció y era lo único que conocía.

¿Cómo nace Breebaart (su marca) en Panamá?


Su vida en Panamá fue “muy normal” como ella expresa hasta el día que realizó ese viaje a las islas de San Blas.  Jan viajaba mucho a las islas, pero esta vez llevó con él a su esposa. “Arribando a las islas lo primero que notó  son estas mujeres con una indumentaria que nunca había visto y unos estampados bellísimos, más adelante logró notar algo que le llaman ‘molas’ y le dije a Jan muy emocionada, yo tengo que hacer una mola, allí nace mi inspiración como marca hacia las Molas” y es que Hélène y sus diseños tienen mucho que decir sobre aquella visita a las islas indígenas ya que la marca trata mucho los diseños y estampados naturalistas influenciados por la mola. Su primera mola, una piña, se convertiría hoy como logo diferenciador de su marca.

“mi inspiración nace en la naturaleza y todo lo que nos ofrece, de ella nace todo” Hélène Breebart

Y así, desde personalidades gubernamentales hasta la reina Sofía de España, hoy por hoy Hélène Breebaart es revolucionaria de la cultura guna, una mezcla de “Haute Couture” con lo exótico y extravagante de las molas panameñas. Y todo en aquella esquina de Obarrio donde nació una historia de arte, amor y éxito por parte de aquella diseñadora francesa que se apropió del istmo como su nuevo hogar. Esta es su historia de éxito llena de amor, lágrimas, sacrificios y felicidad, contada por Hélène Breebaart y mi experiencia conociendo al ícono de la moda más influyente en Panamá.

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